Las isoflavonas de soya y sus beneficios para la mujer

Por: L.N.H. Rodrigo Mancilla Morales| nutricionmx.atencion@gmail.com


Abril 13, 2015


Isoflavonas de soya, beneficios para la mujer

Las isoflavonas, que forman parte de un grupo más extenso de compuestos llamados flavonoides, “benefician a la mujer y al hombre porque actúan como antioxidantes (disminuyen el envejecimiento celular y el riesgo de padecer cáncer), además de que ofrecen protección contra problemas cardiovasculares (de vías sanguíneas y corazón). Sin embargo, la más favorecida es ella, pues estos compuestos también funcionan como estrógenos naturales (fitoestrógenos)”, por lo que regulan su balance hormonal en distintas etapas y condiciones de su vida.

La familia de las isoflavonas se compone de numerosas sustancias, aunque son tres de ellas las que destacan por sus propiedades terapéuticas: daidzeína, genisteína y gliciteína estos compuestos tienen los siguientes efectos:

  • Influencian el metabolismo de las hormonas sexuales y su actividad en el organismo.
  • Intervienen en la producción de proteínas y de enzimas intracelulares (indispensables para numerosas funciones de células y tejidos, como la asimilación de alimentos).
  • Actúan como factores de crecimiento (sustancias que sirven para establecer la comunicación entre células).
  • Disminuyen la cantidad de lipoproteínas que provocan problemas cardiovasculares (en corazón y vías sanguíneas).
  • Funcionan como antioxidantes, es decir, bloquean a los radicales libres, que son moléculas que se relacionan con envejecimiento celular y la aparición de células cancerosas.

Debido a todo esto, se ha concluido que las isoflavonas son de gran utilidad en:

  • Embarazo. “Durante la gestación se incrementa el nivel de hormona gonadotropina coriónica humana, que es la responsable de molestias como vómito, mareo y dolor de espalda. Las isoflavonas ayudan a controlar su producción excesiva y, sin alterar el desarrollo del embrión ni a la madre, aminoran los síntomas”.
  • Prevención del cáncer. Daidzeína y genisteína son útiles para evitar el surgimiento de tumores, principalmente los relacionados con la actividad hormonal de la mujer, como son los que aparecen en senos, útero o matriz y cuello del útero. Ello se debe a que bloquean a los radicales libres, que alteran la estructura genética de las células (ácido desoxirribonucleico o ADN), pero también porque frenan la formación de vasos sanguíneos  que pudieran nutrir a los tejidos cancerosos.
  • Alivio a los síntomas de la menopausia. Al actuar como sustitutos de los estrógenos, “compensan la falta de hormonas que ocurre durante el climaterio y que tiene muchas manifestaciones negativas (sofocos, ansiedad, fatiga, sequedad vaginal, sudor nocturno y cambios en el estado de ánimo). Por ello es ideal su consumo en esta etapa de la vida de la mujer”.
  • Reducción del riesgo de enfermedades circulatorias. Las isoflavonas regulan los niveles de colesterol e inhiben la formación de coágulos y placas de grasa en las vías sanguíneas que, al desprenderse y viajar por la sangre (trombos o émbolos), pueden obstruir el suministro de sangre en corazón o cerebro y desencadenar infartos (trombosis o embolia).
  • Mejoramiento de la salud ósea. “Las sustancias que se obtienen de la soya ayudan a que los huesos absorban más calcio, y esto es muy favorable durante el embarazo y la tercera edad. Por este motivo hay ya suplementos de dicho mineral a los que se les adiciona vitamina D (ayuda a la mineralización del sistema óseo) e isoflavonas para mejorar su efectividad”.

Vale la pena indicar que las investigaciones científicas han demostrado que estas sustancias también aportan beneficios a la salud del hombre, pues se ha descubierto que son efectivas para proteger al varón contra el agrandamiento de la próstata (hiperplasia prostática) y para evitar o retardar el crecimiento de tumoraciones en esa sección del aparato urogenital.


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