La química del amor

La química del amor

Desde 1990, el estudio del amor recayó en manos de científicos como biólogos, bioquímicos, neuroquímicos y neurobiólogos. Hoy se sabe que en el sentimiento amoroso intervienen una serie de factores químicos que promueven una conducta explosiva llamada enamoramiento.

El amor, al contrario de lo que muchos creen no comienza con la mirada. El amor comienza por la nariz, llega al cerebro y enciende una serie de sustancias que alteran los sentidos y prolongan la unión entre la pareja.

Enamoramiento

Enamoramiento

El enamoramiento es un tipo de amor que unía a las personas más allá de la necesidad de procrear, pero, científicamente es un proceso químico que se desencadena en el instante en el que un pequeño órgano en la nariz detecta las feromonas, algo así como un aroma con sello personal. Este primer contacto es un impulso eléctrico que llega al cerebro y le indica la cercanía de la persona.

La mezcla específica se distingue de las demás porque la señal en el receptor olfativo genera una agitación y se tiene la necesidad de buscar con la vista el origen de la perturbación. Cuando se tiene el blanco en la mira y se produce el contacto visual, una descarga eléctrica pone al cerebro en un estado especial que despierta a un conjunto de células en el sistema límbico, que secretan a su vez una sustancia conocida como feniletilamina.

pasión

La feniletilamina, es la primera sustancia que se distribuye en el cerebro una vez que las feromonas cumplen su función. Además, es la encargada de impulsar la acción de otros compuestos químicos y hormonas como la dopamina y la serotonina.

Pasión

A medida que pasa el tiempo, el sentimiento amoroso es cada vez más profundo debido a los efectos de sustancias emitidas por nuestras neuronas. Su presencia en el organismo genera la sensación desesperada por mantener contacto físico con el ser amado. En esta etapa hay intercambio de sustancias a través del beso o las caricias lo que hace más intensas las sensaciones.

La testosterona por su parte se encarga de impulsar el deseo sexual en hombres y la oxitocina tiene la función de estrechar los lazos de afectividad.

Algunas frases comúnmente utilizadas para expresar lo que se siente en el enamoramiento reflejan el fenómeno químico que da vida al amor. La intensidad y duración del sentido dependerá de la interacción de las sustancias y las hormonas involucradas en la relación.

¿El amor es eterno?

Los científicos aseguran que el proceso químico dura aproximadamente siete años. Es decir, el instinto biológico que une a la pareja y cuyo fin es la procreación no es eterno, pues en el organismo humano no existen sustancias que garanticen la permanencia de la pareja ni la fidelidad.

Péptido de la fidelidad.

En algunos animales como cisnes, gansos y lobos, existe una hormona llamada vasopresina o “péptido de la fidelidad”. Esta provoca que, después del encuentro sexual, permanezcan juntos en cada ciclo de apareamiento. La muerte de la pareja lleva a estos animales al suicidio o a una vida en solitario. Aunque los humanos secretamos esta hormona, no lo hacemos en cantidad suficiente y de manera constante, lo cual deja abierta la puerta a buscar otra u otras parejas.

Amor

¿Qué ocurre cuando la intensidad del amor disminuye?

El cerebro, considerado bioquímicamente como el órgano sexual más importante, debe hacer acto de presencia, si es que uno lo desea, para preservar la relación que en un momento volvió locas a las neuronas, y convertirlo en un acto de intelecto y voluntad.

Para cubrir la carencia del péptido de la fidelidad, los humanos ponen en práctica sus capacidades intelectuales y de pensamiento, de esta forma mantienen mecanismos (convivencia, comunicación, comprensión, compromiso, etc.) que les permiten prolongar el vínculo amoroso, lo cual nos revela que la vida en pareja es un arduo ejercicio intelectual.

Después de los siete años, la relación se vuelve fundamentalmente racional, sin quitar que pueda seguir existiendo la atracción química, pero con otra velocidad o impulsada con otra fuerza, la cual es conocida como costumbre. Lo anterior quiere decir que de la pasión involuntaria de amar se pasa a la voluntad de amar.

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